Una conferencia sobre la relación entre Ética e Internet resulta fácil y difícil a la vez: Por un lado, los problemas y peligros del Internet son el tema de una amplia discusión pública, pero por el otro, en muchas ocasiones esta discusión carece de la información necesaria acerca del Internet así como de criterios definidos para la valoración de los problemas...
En primer lugar, el Internet (y muy especialmente el World Wide Web) se ha convertido en un tema que ejerce una fascinación casi mítica capaz de suscitar gran entusiasmo y temor a la vez; esto se debe a la conjunción de tres factores, a saber el manejo sin dificultades, el acceso aparentemente ilimitado al conocimiento y la alta flexibilidad comunicativa. Un repaso de la historia de los medios nos muestra que al parecer, ningún medio "nuevo" se ha escapado de esta ambivalencia entre la euforia y la Apocalipsis
En segundo lugar, determinados actos delictivos, tales como la violación de barreras de seguridad para acceder a datos secretos o privados, o la difusión de pornografía infantil, se prestan para una tematización espectacular a nivel público. Más allá de su frecuencia e incidencia real, los crímenes y actos inmorales satisfacen plenamente el interés de los medios masivos de comunicación en escándalos y novedades, lo que suele impedir, casi siempre, una discusión de fondo basada en criterios éticos racionales.
En tercer término, la discusión pública sobre la Red permite constatar una notable moralización del debate, al igual que en el caso de otros discursos públicos. Esta moralización implica la referencia a prioridad a valores y normas irreflexivos, basados en perjuicios, sin que el tema de fondo ni los criterios de juicio fuesen el objeto de una reflexión cuidadosa. Una vez moralizado, el tema ya casi no admite la formación de una opinión diferenciada - el Internet será bueno o malo de por sí.

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